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Castillo del Conde de Barajas. Sin salir de Madrid, puedes visitar este castillo cercano a la parada de metro Alameda de Osuna. Hoy es un museo al aire libre en medio de un parque urbano, donde podrás admirar el cuerpo principal del castillo del que se conservan dos laterales y una torre. ¡Descubre su historia mientras paseas por el parque!

Entre los usos que se le dieron a lo largo de la historia, destacan el de prisión y el de alojamiento real. Por una parte, en 1621 hizo de prisión del Duque de Osuna, que había caído en desgracia. Por la otra, en 1599 acogió a la reina Margarita de Austria en su trayecto hacia la capital tras casarse con Felipe III. 

El castillo del barrio

Olvidada, la residencia fortificada del Conde de Barajas prácticamente había desaparecido bajo sus propios escombros. Salió a la luz gracias a las excavaciones y posterior reconstrucción llevados a cabo por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.

Desde su nacimiento a finales del siglo XII, el destino de la Alameda y Barajas ha estado unido. Ambas surgieron como aldeas de repoblación de la antigua Marca Media andalusí y, posteriormente, fueron regaladas por el rey Juan I a Pedro González en recompensa por los servicios prestados, pasando así a formar parte del señorío de los Mendoza –junto a otros feudos como Buitrago del Lozoya y Manzanares El Real.

Aunque no conocemos la fecha exacta de su construcción, sí sabemos que ya existía en 1476 el entonces señor de Barajas, Juan Zapata, se refugió en la fortaleza después de perder el alcázar de Segovia durante la Guerra de Sucesión entre los partidarios de Juana la Beltraneja y los de Isabel la Católica. De hecho, en esa época muchos señores reforzaron sus fortificaciones o construyeron otras nuevas a causa de su participación en los conflictos sucesorios.

Con sus esquinas redondeadas, la torre del homenaje era similar a las de Pinto y Arroyomolinos, mientras que la gruesa barrera exterior estaba diseñada para defenderse de un ataque con artillería y, asimismo, para instalar su propia artillería.  Del cuerpo principal del castillo se conservan dos laterales y una torre que ocupaba la esquina opuesta a la torre del homenaje. El pequeño tamaño del edificio contrasta con la monumentalidad de la barrera de artillería y su foso. 

No hace falta salir de Madrid para visitar este castillo, cercano a la parada de metro Alameda de Osuna. Oculto y olvidado durante años, hoy es un museo al aire libre en medio de un parque urbano y rodeado de viviendas.

Un museo al aire libre

En torno a la fortaleza, se ha implantado un museo al aire libre que merece la pena visitar, pues nos acerca a la historia del lugar a través de paneles explicativos de los restos encontrados en las excavaciones arqueológicas. También cuenta con aseos, un espacio de acogida y una sala de introducción en la que se muestran los procesos de excavación y reconstrucción parcial del edificio mediante fotos aéreas.

Además, en el centro del Parque de la Alameda de Osuna se encuentran también un panteón neogótico construido a finales del siglo XIX por el Marqués de Cubas, la iglesia de Santa Catalina de Alejandría y un nido de hormigón en el que se instalaron ametralladoras durante la Guerra Civil, pues el lugar fue en 1937 uno de los escenarios de la batalla del Jarama.

Más información: Castillo de la Alameda

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