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Itinerario cultural por el jardín del Príncipe, paso a paso

4,2 KM

Recorrido por el jardín del Príncipe, uno de los más grandes y bellos de España, con una extensión de 140 hectáreas, de las que 90 ha son visitables. Fue creado en el siglo XVI y reformado en el siglo XVIII, y es un ejemplo perfecto de la simbiosis entre la naturaleza y la intervención humana.

Longitud: 4,2 km. Duración: 4 horas.

Ruta Paso a Paso

1. Puerta del Príncipe o del Embarcadero

La Puerta del Príncipe o del Embarcadero es una de las obras más representativas del neoclasicismo en España. Fue construida por Ventura Rodríguez entre 1785 y 1791.

La puerta tiene una composición simétrica, con dos altas garitas sobre las que se levantan templetes con cuatro columnas y entablamento clásico coronado con jarrones florales sujetos por amorcillos. Todo el conjunto está realizado en sillería caliza.

 

2. Plaza de Pamplona

La Plaza de Pamplona es una de las plazas más bellas y tranquilas del Jardín del Príncipe de Aranjuez. Se encuentra en el extremo oeste del jardín, rodeada de árboles y parterres de flores.

La plaza fue construida en la primera década del siglo XX, y está delimitada por ocho espléndidos jarrones florales de sillería de Colmenar. Los jarrones, de estilo neoclásico, están decorados con motivos florales y vegetales.

 

 

3. Jardín Español

El Jardín Español es un conjunto regular formado por una sucesión de tres plazas cuadrangulares plantadas de plátanos y acacias organizados alrededor de unos estanques con setos de aligustre y unidos por túneles de verdor, con una escultura que da nombre al espacio. De fuerte carácter neoclásico, los espacios residuales del denominado primer jardín hacia el río o la calle se diseñan de forma más libremente.

La escultura del fauno, en la plaza septemtrional, es un elemento decorativo que le da un toque de fantasía y misterio al jardín.

 

 

4. Pabellones Reales

En torno al pabellón Real, obra de Santiago Bonavía, se despionen en aspa los pabellones del embarcadero. Son sencillas construcciones de planta cuadrada y cubierta piramidal de pizarra y zinc.

Se construyeron con posterioridad el pabellón Real y al embarcadero, encargados por Carlos III como casinos de recreo para los príncipes de Asturias, Carlos y María Luisa. Dibujan estas cuatro pequeñas construcciones un espacio central ochavado que se ajardina ya en época de Carlos IV con cuatro cuadros de flores que forman un crucero. En la plaza central se sitúa una pequeña fuente compuesta por una taza baja de forma oval y una figura de Neptuno de mármol de Carrara con surtidor.

 

5. Embarcadero

El embarcadero y el pabellón real fueron creadso por Santiago Bonavía para Fernando VI en 1754. Estos dos elementos permitían a la familia real utilizar la flota de góndolas o falúas que surcaban el Tajo en los divertimentos musicales creados para ellos por Farinelli.

El embarcadero surge al abrirse los muros de protección del río, que se pliegan para alojar el muelle o plataforma de embarque y las amplias escaleras, todo ello rematado con elementos de estilo militar, como bastiones, almenas y dos magníficos garitones de piedra en los extremos, denominados el fortín, realizado por Carlos IV entre 1787 y 1791, y tenía una batería de cañones de pequeño tamaño para hacer las salvas a la familia real en sus navegaciones por el Tajo. 

 

6. Museo de Falúas Reales

El Museo de Falúas Reales de Aranjuez es un museo monográfico que alberga una colección de embarcaciones que fueron utilizadas por la realeza española para sus paseos y fiestas fluviales en el río Tajo. El museo se encuentra en las cercanías del embarcadero real, y fue construido en 1966.

La colección del museo incluye las falúas de Carlos IV, la Góndola Real de origen napolitano y de época de Carlos II, así como las falúas decimonónicas de Isabel II, la reina regente María Cristina y Alfonso XII. Todas estas embarcaciones han sido objeto de cuidadosas restauraciones, y se encuentran en perfecto estado de conservación. Además, el museo alberga distintos elementos del equipamiento náutico real, como remos, velas y timones.

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7. Huerto Segundo

Tuvo gran importancia en el siglo XVIII el cultivo de frutales, con más de 11 O variedades de peras, manzanas, ciruelas, guindas, granadas y moreras, aparte de las vides. En los cuadros meridionales, inmediatos a los pabellones reales, se diseñó un conjunto de carácter ornamental, a modo de bosquetes. En la parte norte, cerca de la calle de la Princesa, se introdujeron a finales del siglo XIX y comienzos del XX un grupo de construcciones de recreo y servicio -invernaderos, semilleros, obra civil e hidráulica, etc.-, y el interesante conjunto de caces de ladrillo con puentes de piedra de Colmenar de sección abombada para el paso de carruajes. Esta amplia zona se mantiene hoy sin cultivar rodeada de cipreses y trazada con una sencilla malla ortogonal.

8. Fuente de Narciso

La fuente de Narciso, obra de Joaquín Dumandre en el reinado de Carlos IV, fue reformada o sustituida por Isidro González Velázquez y Agreda en 1827 tras los destrozos sufridos por la invasión francesa. Es uno de los elementos escultóricos principales del Jardín del Príncipe, junto a la fuente de Apolo.

Se compone de un gran vaso circular a ras de suelo, realizado en piedra, en cuyo interior se encuentran dos jarrones de narcisos con surtidores y la propia fuente de Narciso. Esta última está formada por una taza elevada por cuatro atlantes apoyados en un grueso pilar sobre rocas surgiendo del agua. De la taza surge un pedestal de piedra, sobre el que se coloca la figura de Narciso en el acto de ver su reflejo en el agua.

 

9. Jardín de la Huerta o de la Primavera

La Huerta de la Primavera es un vasto conjunto de trazado ortogonal apoyado en la calle de la Reina. Sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando en 1543 la Corona integró en sus propiedades las antiguas huertas y sotillo de Don Gonzalo Chacón, y en 1535 compró las pertenecientes a la Encomienda de Alpajés. Felipe II previó el riego de la huerta mediante el Caz de las Aves, que corre paralelo a la calle de la Reina en esta parte.

El conjunto de huertas, entre las que destacan la Huerta de Arriba o de los árboles, diseñada por Jerónimo de Algora y rehecha por Juan Bautista de Toledo en 1561, la Guindalera, el Jardín de los Negros y el Esparragal, fue reordenado en 1756 por Fernando VI con el nombre de la Primavera, bajo proyecto de Esteban Boutelou II y Ruitgers, provenientes de Flandes. Dos años después, Santiago Bonavía construyó el ha-ha entre la huerta y el sotillo, que permitía el contacto visual pero no físico, eliminando las tapias que lo circundaban.

10. Fuente del Cisne

La Fuente del Cisne o de las Cabezas es una fuente monumental realizada durante el reinado de Carlos IV y se restauró por orden de Fernando VII.

La fuente estuvo más de ciento cincuenta años sin los elementos ornamentales que le daban nombre: las ocho cabezas que, yaciendo en el suelo, escupían agua hacia el centro de la fuente. En 1905, se restauraron las cabezas y se colocaron en su lugar original.

La fuente está formada por dos tritones (figuras mitológicas formadas por niños con colas de pescado) que sujetan a un cisne que escupe agua sobre un vaso circular.

 

11. Fuente de Apolo

La Fuente de Apolo es el elemento escultórico más importante del Jardín del Príncipe de Aranjuez. Se compone de dos elementos arquitectónicos laterales, un semicírculo de columnas de orden corintio y una gran roca artificial apiramidada con la escultura de Apolo en mármol de Carrara.

La escultura de Apolo se trajo de La Granja en 1789 y se cree obra francesa o italiana del siglo anterior. La fuente se comenzó a construir en 1803 y se terminó en 1828.

El conjunto arquitectónico parece ser de Isidro González Velázquez, que restauró las otras fuentes en 1828 tras los destrozos de las tropas francesas.

 

12. Pabellón Chinesco

El Pabellón chinesco es un edificio octogonal de madera, rematado con un cupulín y un orbe de plomo. Fue construido en 1791 para el rey Carlos IV, pero se destruyó durante la Guerra de la Independencia. Isidro González Velázquez lo reconstruyó con un diseño nuevo en 1828, siendo restaurado repetidas veces a lo largo de los siglos XIX y XX.



 

13. Pabellón Clásico

De planta circular, cuenta con una columnata de orden jónico, de mármol veteado verde y blanco, y una cubierta de plomo. Perdió el dragón dorado que coronaba su cubierta y las esculturas egipcias de mármol negro robadas en la invasión francesa. Fue restaurado por Isidro González Velázquez y su cúpula fue pintada por Zacarías González Velázquez.

 

14. Montaña Suiza

En el séptimo jardín, al norte del río, se encuentra la Montaña Rusa, también conocida como Suiza. Fue construida en el siglo XVIII, durante el reinado de Carlos IV, sobre una sala basilical no terminada de Villanueva. Fue concluida en el siglo XIX, por orden de Fernando VII, con claras semejanzas con la Montaña Rusa del Buen Retiro. El arquitecto colocó un templete neogótico de madera cuadrado en la cima, con cubierta a cuatro aguas de pizarra. A sus pies se construyeron una serie de edificaciones rústicas, acompañadas del departamento de floricultura. El conjunto ha sido recientemente acondicionado.

15. Islas Americana y Asiática

También en el séptimo jardín, entre las calles de Carlos III y San Francisco de Asís, se realizó un amplio programa paisajístico. En 1794 se introdujeron plantas exóticas traídas por Carlos IV de Ultramar, con calles estrechas y serpenteantes que conducían a una casa rústica, con riachuelos, puentes y colinas artificiales que representaban islas americanas y asiáticas. En el siglo XIX, el interés botánico de la zona fue máximo. En la actualidad, en su entorno todavía se encuentran varias casas rústicas, una de ellas, más antigua, se apoya sobre el final de uno de los caces de riego de la calle de San Francisco de Asís. También hay un pequeño riachuelo con una gruta artificial que contenía la estatua de Neptuno, que ahora se encuentra en los Pabellones del Embarcadero.

16. Isla del Ermitaño

En una de las islas, la conocida por "las Mercedes", se introdujo una casita o choza, denominada del Ermitaño, de estilo pintoresco, con solado traído de unas ruinas romanas de Sepúlveda, y un puente enfrentado a la casa realizado con ramas y un huerto, todo ello destruido, aunque su imagen aparece en una obra de Brambilla de 1832.

 

17. Plátano Padre

El Plátano Padre, un árbol singular de la Comunidad de Madrid, es un magnífico ejemplar de 42 metros de altura. Fue plantado en la última etapa del reinado de Carlos III, en el siglo XVIII, y se calcula que tiene unos 240 años de antigüedad.

 

18. Puerta de Infantes o de la Casa del Labrador

La puerta de Infantes es una puerta monumental del Jardín del Príncipe que se compone de dos elementos simétricos a cada lado de la reja: dos puertas para peatones y una puerta para carruajes, delimitada con columnas  coronadas por un jarrón.

La puerta se atribuye a Isidro González Velázquez, arquitecto del Casino de la Reina, por el uso del orden dórico, el almohadillado y el parecido formal con este edificio. Se construyó en el reinado de Carlos IV, entre 1803 y 1808.

 

 

19. Real Casa del Labrador

La Real Casa del Labrador es un ejemplo destacado de la arquitectura neoclásica española. Fue proyectada por Juan de Villanueva entre 1792 y 1793, y su construcción se inició en 1798 bajo la dirección de Villanueva y su ayudante Antonio López Aguado. Isidro González Velázquez se encargó de su finalización en 1803, durante el reinado de Carlos IV.

En el siglo XX, la Real Casa del Labrador fue objeto de varias restauraciones, entre ellas una importante intervención en la segunda mitad del siglo, que incluyó el cambio de los plafones decorativos exteriores de estuco por piedra chapada y la sustitución de la cubierta de madera por otra metálica en 1968.

El interior de la Real Casa del Labrador, de notable influencia francesa, alberga una serie de salones decorados, entre los que destaca la galería de Estatuas, diseñada por Isidro González Velázquez y remodelada y pintada por su hermano Zacarías en 1806. Otra pieza fundamental es la singular escalera principal, atribuida a Juan de Villanueva. Otros espacios destacados son el salón Principal o de Baile, el salón de la reina María Luisa, el gabinete de Platino y la sala de Bordados.

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