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Belmonte de Tajo - Comunidad de Madrid

Entre vides y olivos surge un municipio de variados paisajes que no hacen sino proteger un conjunto de calles con fuertes pendientes y elementos sobresalientes de patrimonio. 

Los asentamientos estables en Belmonte de Tajo tuvieron lugar durante la repoblación desarrollada con la Reconquista. Sin embargo, no se puede descartar la presencia humana en esas tierras desde mucho antes, pues en el curso medio y bajo del río Jarama se han encontrado vestigios del Paleolítico inferior y restos romanos. La toponimia municipal se encuentra en la síncopa del término “Bellomonte”, al que posteriormente se le añadió “de Tajo” para evitar confusiones con poblaciones homónimas. Aunque en sus orígenes se denominó “Pozuelo de Belmonte”.

El Catastro del Marqués de Ensenada, de 1751, recogía que la localidad contaba con 143 vecinos. Las principales actividades de la población eran la agricultura –uva, olivo, cebada, trigo, avena, hortalizas…- y la ganadería –ovejas, cerdos, animales de carga…. Con la existencia de la Cañada de Valmayor-. Éstas tuvieron su repercusión en la arquitectura urbana del municipio con presencia de dependencias agropecuarias y viviendas rurales. Desde el siglo XIX, el número de habitantes ha ido creciendo –con algunas oscilaciones- y se construyeron casas de tipología urbano-rural y urbana. Además, sobre todo, desde la segunda mitad del XX ha aumentado el turismo y se han potenciado el sector servicios y el de la construcción.

Las principales muestras del patrimonio artístico de Belmonte son su Iglesia y su Ermita. La iglesia de Nuestra Señora de la Estrella es del siglo XVI aunque se construyó en varias fases. Destacan su fachada de sillería con contrafuertes y la torre que presenta una cornisa pétrea decorada con tallas de bolas. El interior de la nave de crucero muestra una cúpula sostenida sobre pilares renacentistas. Además, la Iglesia tiene una pila bautismal barroca y dos benditeras del siglo XVIII así como un archivo parroquial de gran valor.

La Ermita de San Isidro –dedicada a Nuestra Señora la Virgen de la O- fue construida, en el siglo XVI, con mampostería rejuntada y encalada. Presenta planta cuadrada con cuatro refuerzos cilíndricos en las esquinas, a modo de contrafuertes. En su interior destaca la bóveda de crucería, una pila de piedra de Colmenar embutida en el muro sur.

Más información: Conoce Belmonte