Turismo Madrid

Turismo Madrid. Red de castillos de la Comunidad de Madrid

Fortaleza de la Orden de Santiago. De la fortaleza original, hoy solo queda una pequeña parte: la torre del homenaje y los cimientos recuperados gracias a excavaciones arqueológicas. Desde la torre se divisa todo el territorio circundante, al atardecer la puesta del sol sobre los páramos de las "alcarrias" madrileñas es todo un espectáculo. 

Monjes y caballeros

La toma de Toledo en el siglo XI supuso un importante paso estratégico para el reino castellanoleonés, que obtuvo control sobre el valle del Tajo. Para afianzar el territorio reconquistado, los reyes castellanos fomentaron la organización de órdenes milites formadas por guerreros a los que movía un especial fervor religioso. Se inspiraron en las que habían nacido en Europa con la misión de recuperar para el cristianismo los santos lugares de Palestina , como la Orden del Temple o la de San Juan. Así se crearon las órdenes de Calatrava, Alcántara y Santiago.

Las fortificaciones de la Orden de Santiago

Los reyes encomendaron a cada orden la defensa y administración de diferentes comarcas y fortalezas conquistadas, denominadas “encomiendas”. La Encomienda Mayor de Castilla se dejó en manos de la Orden de Santiago, que llegó a ser la orden militar más poderosa de Castilla. A ella pertenecen dos fortificaciones situadas al sudeste de la actual Comunidad de Madrid: las de Villarejo de Salvanés y Fuentidueña de Tajo.

La torre del homenaje

Esta torre, que era más alta que la de su vecina fortaleza de Fuentidueña de Tajo, era la residencia del comendador de la Orden de Santiago que tenía a su cargo el gobierno de la fortaleza y de toda la encomienda, y ocupaba una de las esquinas del recinto fortificado.

A mediados del siglo XX iba camino de derrumbarse, dado que dos de sus lados estaban arruinados y los otros dos surcados por grietas, pero una intervención a tiempo en las décadas de 1960 y 1970 detuvo la decadencia y le devolvió su esplendor.

Desde la torre del homenaje la visión panorámica del territorio permitía a los caballeros vigilar a muchas leguas a la redonda la circulación de la ruta, los campos de cultivo y los pastos, el caserío y las actividades de los habitantes de Villarejo, así como la llegada de tropas enemigas. Al atardecer, especialmente en verano, la puesta del sol sobre los páramos de las “alcarrias” madrileñas ofrece todo un espectáculo. Mientras que en el interior, la exposición sobre la historia del castillo que ocupa sus tres plantas, te permitirá conocer con detalle la evolución administrativa y defensiva de la fortaleza. 

¿Cómo era la poderosa fortaleza de Villarejo?

Cuesta imaginar la amplitud del complejo original, un recinto que se extendía hacia el norte, por debajo del espacio que hoy ocupan la Casa de la Cultura y unas naves industriales adyacentes. No obstante, sabemos cómo era gracias a la buena organización de la Orden de Santiago, cuyos inspectores recorrías sus tierras para evaluar el estado de los edificios y las posibles reparaciones o mejoras que pudiesen necesitar. Los informes se conservan en el Archivo Histórico Nacional.

El recinto amurallado contaba tres torres de flanqueo al menos, una puerta situada al norte protegida por dos torres y un foso.  En su interior, se hallaban los aposentos de los caballeros de la Orden  y la guarnición, las cocinas, los almacenes y las caballerizas. Tenía una disposición parecida a la de su vecina de Fuentidueña de Tajo, aunque se construyó algo más tarde (en el siglo XIV) y se renovó en el siglo XVI dotándolo de mejores defensas: una barbacana o muro adelantado, y “bocas de disparo” para artillería cuyo uso se generalizó a finales del siglo XV. 

Más información: Villarejo de Salvanés