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Ruta del Frente del Agua: historia y senderismo para toda la familia

 

Buscando rutas de senderismo por la Comunidad de Madrid, pocas sorprenderán tanto a todo tipo de público como la ruta del Frente del Agua, en plena sierra. Directamente relacionada con la Guerra Civil Española, estos senderos pensados para toda la familia permiten acercarse a la historia de una manera sencilla. Recorriendo tanto espacios republicanos como espacios franquistas, se conocerán diferentes fortificaciones del siglo pasado y se entenderá perfectamente la importancia que este lugar tuvo en la contienda.

En busca del agua: una ruta para toda la familia
La ruta del Frente del Agua encuentra su inicio en el Centro de Interpretación de Paredes de Buitrago, antaño el lavadero del lugar. Se trata de un itinerario circular que, entre ida y vuelta, recorre en torno a 8 kilómetros entre pistas forestales, pinares y bosques. Sus senderos están perfectamente señalizados con paneles informativos e hitos en los que puede leerse “en busca del agua”, el elemento que condicionó la importancia de este enclave en la Guerra Civil.

La primera zona que descubre el caminante es la del bando republicano, con sus búnkeres semienterrados. En total son 26 los elementos de arquitectura defensiva que se encuentran en la ruta, entre trincheras, nidos de ametralladora y otros refugios. Fue un frente en permanente tensión durante el conflicto y prácticamente cada detalle conservado así lo hace ver.

Hay dos razones por las que la ruta del Frente del Agua está considerada para toda la familia. En primer lugar, su escasa dificultad, pues salvando dos pendientes asequibles apenas hay desnivel a lo largo de los kilómetros. En segundo lugar, su aspecto histórico. Es una buena manera de enseñar a los más jóvenes la historia, por eso de que recordarla es un remedio eficaz para no repetirla.

La historia detrás de la ruta del Frente del Agua
Quizá el principal interés de este espacio madrileño se debe a los dos embalses de la zona, que abastecían de agua a la población de la capital durante la Guerra Civil. Tanto el embalse de El Villar como el de Puentes Viejas eran dos enclaves fundamentales para mantener la resistencia en la ciudad, así que el frente republicano se esforzó por protegerlos.

Durante los primeros días de la contienda, las tropas rebeldes, dirigidas por el teniente coronel García-Escámez, tomaron el puerto de Somosierra, llegando hasta Buitrago de Lozoya. En el pueblo encontraron una gran resistencia por parte de la población leal a la República y su defensa les impidió avanzar. Los planes del ejército franquista cambiaron y este obstáculo impidió que conquistasen Madrid con facilidad.

Hacia finales de agosto, los frentes estaban definidos y se mantuvieron de este modo casi toda la contienda. La construcción de trincheras, parapetos y refugios había comenzado. No dejó de fortificarse en los meses siguientes, pues la línea de defensa era demasiado alargada y cualquier error podía ser el último.

Aunque el tiempo ha borrado parte de esta historia, todavía es interesante recorrer los pinares y los bosques de esta sierra madrileña para descubrir unos episodios bélicos para muchos desconocidos. Los paneles informativos, así como las visitas guiadas permiten conocer cómo era el día a día de los soldados allá en lo alto, rodeados de naturaleza, pero en plena guerra. Lo dicho: es una de las rutas más interesantes de la Comunidad de Madrid.

 

Créditos Imagen: Embalse de El Villar © Jose Coso Zamarreno. Shutterstock