Turismo Madrid

 

Una ruta por el Madrid más antiguo

 

Perseguir el Madrid más antiguo, ese que lleva en pie siglos, es un propósito de lo más emocionante. Un plan histórico y cultural, de gran belleza e interés. Se inicia comprendiendo los cimientos de la antigua Mayrit, la que fundó el emir Mohamed I en el siglo IX, y se continúa con un recorrido en el tiempo que conduce hasta el monumento más antiguo, que curiosamente fue uno de los últimos en llegar. Madrid todavía está llena de sorpresas.

El Madrid milenario
Esta ruta por el Madrid más antiguo puede comenzar por rastrear los restos que aún permanecen de la primitiva muralla, declarada Monumento Nacional en 1954. Llegó a contar con 128 torreones, de los que todavía permanecen dos en pie. En el número 12 de la calle Bailén, en los bajos de un edificio del siglo pasado, todavía puede apreciarse una parte del muro.

De tiempos medievales se conservan todavía dos bonitas iglesias. Por un lado, la iglesia de San Nicolás de Bari de los Servitas, declarada Monumento Nacional en 1947. Su torre mudéjar del siglo XII la acredita como la construcción más antigua de Madrid, en directa competición con el templo de San Pedro el Viejo. Esta iglesia ya se citaba en el Fuero de 1202, por lo que debe pertenecer al mismo siglo que la anterior. Las diferentes reformas llevadas a cabo han traído hasta la actualidad un edificio del siglo XIV.

A estos tiempos medievales hay que trasladarse también cuando uno pasea las estrechas calles del arrabal de la Morería. Entonces se llegará a la plaza de la Villa, seguramente la más antigua de la ciudad. En este espacio puede verse, además, la casa de los Lujanes, con su bonita torre, y la casa de Cisneros, de los siglos XV y XVI respectivamente. Es otro pedacito de ese Madrid más antiguo.

Otro lugar muy madrileño es la corrala de la calle Redondilla. Las corralas son las viviendas más clásicas de una ciudad que durante mucho tiempo contó con numerosos ejemplos. Este mencionado, el más antiguo de todos ellos, se levantó a comienzos del siglo XVIII. Hoy en día es un centro educativo.

Antigüedad para todos los gustos
Dado que Madrid es una ciudad para todos, a la hora de establecer esta ruta por los rincones más antiguos de la ciudad se puede recurrir a numerosas áreas. Es una fantástica idea, por ejemplo, visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que es el museo público más antiguo del país. Aunque en un edificio diferente al actual, abrió sus puertas en el año 1771 como una oda a la naturaleza y no las ha cerrado desde entonces.

Es curioso también descubrir el comercio más antiguo de la capital: la botica de la Reina Madre, que tiene su origen a finales del siglo XVI. Está situada en el número 59 de la calle Mayor, en un local céntrico que sigue recibiendo turistas sin dejar de dedicarse a lo que siempre se ha dedicado. Comenzó siendo el establecimiento de un alquimista de Venecia que trabajaba para Felipe II, uno de los monarcas que más influencia ha tenido en la historia madrileña.

Otro espacio importante que descubrir es el mercado de San Miguel, que además sigue ocupando un lugar en la vida de los madrileños. Nació como un mercado al aire libre que terminó cubriéndose hasta tener el aspecto que luce hoy en día. En sus inicios estaba situado junto a la derruida iglesia de San Miguel de los Octoes, de la que tomó el nombre.

Esta ruta termina como se ha prometido: con el monumento más antiguo de Madrid que fue, al mismo tiempo, uno de los últimos en lucirse en la capital. Y es que el templo de Debod se levantó en Egipto en el siglo I a.C., pero no fue hasta el siglo pasado cuando aterrizó en Madrid, como un regalo de agradecimiento del gobierno egipcio. Se convirtió así en un hito imprescindible y en una huella diferente de ese mundo antiguo que aquí se persigue.