Turismo Madrid

 

La especialización vitalicia. La Bola

 

 

Cuenta en su haber poco más de siglo y medio de vida; nada más y nada menos que ciento cincuenta y dos años, desde que la asturiana y visionaria doña Cándida Santos abriera las puertas de esta emblemática "casa de comidas" (especializada en la elaboración del cocido madrileño) y ubicada en la misma calle con la que bautizara su nombre (calle La Bola número 5), en pleno Madrid de los Austrias.

En muchas ocasiones la especialización resulta ser la clave de éxito; para muestra, un "cocido madrileño" que nos acompaña en nuestros hogares y fuera de él, hasta el fin de nuestras vidas, vitalicio e infinito.

Una de las propuestas gastronómicas más humildes y más sabrosas, con la que se siguen alimentando "día a día" millones de familias. Por méritos propios se ha ganado un lugar destacado en la mesa, es uno más de la casa.

Escribir de esta taberna me produce verdadero respeto, por todo lo que representa y por todo lo vivido alrededor de sus maderas tostadas y envejecidas por el paso del tiempo, entre sus paredes, que conviven entre infinidad de recuerdos y experiencias.

Sin ponerme excesivamente romántico, es todo un museo donde se exhiben cuadros, fotos, recortes de prensa y dedicatorias de personas relevantes y reconocidas mundialmente.

Con tan solo pisar su entrada, te das cuenta de que este singular establecimiento posee una atmósfera especial. Allí se dieron cita la infanta Isabel de Borbón y Borbón (1851-1931), Ava Lavinia Gardner (1922-1990), Camilo José Cela (1916-2002), entre muchos, muchos otros. Y ahora estas tú ahí, delante de ese mantel blanco, dispuesto a degustar sus mejores viandas, con las que calmar tu ánimo más hambriento.

Sobre la mesa, -un bollo de pan y mantequilla que no se verá huérfano-, llegan los "toppings" y sin azúcar: guindillas, cebolletas y tomate con comino; "tú pones el orden de cómo los quieres concertar".

La verdura nos llega aparte, rehogada con aceite y ajo, el repollo rico, sírvete la cantidad que desees. Yo siempre le pongo, me encanta su textura.

Muchas veces, te habrás preguntado por qué llaman "vuelcos" a los diferentes momentos en los que se presenta el cocido en la mesa. Aquí tienes la respuesta, "es el acto de volcar el puchero sobre el plato para servir los contenidos".

El primer vuelco, los fideos -cabello de ángel o fideos nº 0-, aguardan para ser regados con el caldo de la cocción de las carnes y verduras. Un buen plato de sopa del cocido es un reconstituyente natural, sabroso plato de cuchara.

Segundo vuelco. Minutos antes se "volcó" el caldo del interior del puchero, ahora, deja al descubierto los garbanzos y las carnes. La leguminosa zamorana procede de Fuentesaúco, famosa por su sabor suave y su piel casi inapreciable.

Ya tenemos el plato del cocido al completo, con sus carnes, morcillo, gallina, hueso de jamón, chorizo y tocino, sus verduras, patata y repollo, y felizmente los garbanzos. Todos los ingredientes han sido invitados a la fiesta.

 

No puedes marchar sin probar sus buñuelos rellenos de "trozos de manzana", salpicados de mermelada de albaricoque y acompañado con helado de nata. Delicioso, goloso, maravilloso.

Os damos las gracias a todos los que hacéis que nuestras vidas sean un poquito más felices. ¡Larga vida a La Bola! Hemos disfrutado de una placentera experiencia gastronómica, volveremos a poner las manos en la mesa.

Sitio web: www.labola.es

Precio medio: 35/40.- euros

Horario: de domingos a miércoles de 13:00 a 16:00 y, de jueves a sábados, de 13:00 a 21:30 horas. Existen dos turnos de comidas 13:30 y 15:30.

Teléfono: 915 47 69 30

 

 

Créditos Imágenes: ©MASánchez. Comunidad de Madrid