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Entre otras muchas, en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial podrás desentrañar la leyenda que rodea al "ladrillo de oro" ¿Aceptas el reto? ¿Quieres más pistas? ¡Sigue leyendo!

Cuando el sol se posa en las torres del Monasterio de El Escorial, algunos sillares desprenden un fuerte brillo dorado. Al observar el edificio en la distancia, da la sensación de que hay ladrillos fabricados con oro. A este fenómeno le acompaña una leyenda…

El embajador de Francia preguntó en una ocasión a Felipe II si era tan fácil empezar una obra tan grande como acabarla, o si por falta de medios se quedaría como tantas otras sin terminar.  

En respuesta, al terminar el edificio, el rey mandó colocar un ladrillo de oro en la torre central y otros dos en las torres laterales que se ven desde la entrada del Patio de Reyes. ¿Podrías localizarlos?

Pues… sin ánimo de romper el encanto de la leyenda, hemos de decirte que en realidad lo que produce el brillo es la tapa de bronce dorado de las cajas que guardan reliquias de Santos, entre ellas las de Santa Bárbara, que se ubicaron en una de las torres para proteger el recinto de las tormentas.

Como ves: “No es oro, todo lo que reluce”

Lo que sí es cierto es que vale la pena organizar una escapada a San Lorenzo de El Escorial, pasear por sus calles admirando el conjunto de palacios y casas que se construyeron en torno al monasterio, pasear por su entorno natural y degustar alguno de los platos típicos en los numerosos establecimientos que encontraréis recorriendo  sus rincones. O, bien, realizar alguna senda y hacer un pic-nic en el Bosque de la Herrería.

Más información: San Lorenzo de El Escorial