Turismo Madrid

Parques y Jardines

Preciosas villas del siglo XIX con su jardín, como el Museo Sorolla, el Museo Lázaro Galdiano y el Museo Cerralbo, pero también otros nuevos como el del Museo del Traje, que en verano cuenta con terraza-restaurante.

Museo Sorolla

El jardín de la casa museo del pintor Joaquín Sorolla Bastida es un perfecto complemento para el recorrido el museo, ya que fue diseñado por el propio pintor y tiene mucho que ver con su obra pictórica. Sorolla fue uno de los primeros de su generación en pintar al aire libre. Interesado por empresas español, viajó por toda España para retratar la vida y las costumbres de las diferentes regiones, obra que le da a conocer internacionalmente.

Hacia 1907 realiza una serie de estudios pictóricos sobre jardines, fundamentalmente en Andalucía no es de extrañar que cuando inicie la construcción de su casa familiar en Madrid en el año 1910, diseña y dirige la plantación un jardín con inspiración andaluza; dividido en tres espacios separados por escalones y columnas, se accede tanto a la casa como al estudio del artista antes escaleras decoradas con azulejos.

El rincón qué destacaría es el segundo jardín, inspirado en la Ría del Generalife. Hizo traer de La Alhambra ejemplares de arrayanes que acentúan el carácter granadino. El sonido del agua, el canal, las esculturas y la frondosidad de la vegetación crean un cuadro contemplativo para el visitante. También él disfrutó esta vista, retratándola en diversos cuadros que se pueden ver en el interior del museo.

Jardín del Museo del Traje

El edificio del museo originalmente fue construido como museo de arte contemporáneo, obra de los arquitectos Jaime López de Asiaín y Ángel Díaz Domínguez. El frondoso jardín que rodea el edificio de sobra el paisajista uruguayo Leandro Silva.

Desde lo alto de la avenida de Juan de Herrera se puede acceder al jardín y recorrer los senderos entre franjas gustos de diferentes tonalidades cromáticas de texturas, que acompañan la suave pendiente hasta llegar al edificio en la zona baja. El arbolado llamamos emergente la zona de despeje y patentes, sombreando todo el recinto. El restaurante de la planta baja posee una agradable terraza en verano, junto a una gran fuente que vaporiza el agua.

Museo Lázaro Galdiano

A finales de 1903 José Lázaro Galdiano encargó al arquitecto José Urrioste el proyecto de su nueva residencia familiar un palacio de parte del “Parque Florido”, así denominado en homenaje a su esposa Paula Florido. En 1951 el edificio fue inaugurado como museo, albergando la colección legada por Lázaro Galdiano al estado español.

Debe entenderse como una repetición formal de los principios expuestos en los tratados de jardinería de finales del siglo XIX, adaptando lo que los franceses llamaban estilo “hotel de ville” al clima madrileño y al gusto isabelino. Un jardín representa una pieza esencial no sólo por su trazado, sino también por ser uno de los pocos conjuntos madrileños de palacete y jardín que ha llegado a nuestros días.

Fue realizado por Alfonso Spalla, un ilustre paisajista que llegaría España procedente de Italia y que utilizó un curioso estilo mixto, combinando la rigidez de los tratados formales con la sinuosidad del estilo naturalista.

Este jardín es un claro exponente de este movimiento que también se caracterizó por la introducción de una gran riqueza de especies de árboles, entre los que se incluyen palmeras, coníferas y frondosas. Entre estas últimas destacan la impresionante haya roja y el plátano podado en candelabro.

El recorrido por el jardín donde dictaba la colección de arte, que no se limitaba al interior del palacete sino que continuaban el exterior, tal y como testimonian los gustos de los emperadores o la estatua de Diana Cazadora que permanecen en el jardín.

Museo Cerralbo

El palacete, actual edificio del museo, fue construido en uno de los barrios más modernos y nuevos del Madrid de finales del siglo XIX, el barrio de Argüelles. Finalizado de 1893, consta de cuatro plantas limitando el diseño de los hoteles franceses, que se hicieron muy populares en la época.

Sus fachadas alternan piedra y ladrillo, descubriendo una traza clasicista que es rematada por la belleza al interior, de corte romántico, inspirado en el paisajismo de estilo inglés, decorado con esculturas de seres mitológicos, bustos de emperadores romanos y fauna entre senderos curvos, densa vegetación y un estanque central diseñado por el marqués de Cerralbo.

Con la visita al museo se puede contemplar una de las colecciones privadas más importantes de España, así como la forma de vida de los marqueses de Cerralbo y sus hijos, ya que el palacio fue concebido desde el principio con una doble función, como vivienda y museo.