Turismo Madrid

Turismo Madrid. Red de castillos de la Comunidad de Madrid

Castillo de los Mendoza o de los Duques del Infantado. Ofrece una experiencia única por su localización, porque está en pie y puede recorrerse casi íntegramente, por la reconstrucción de las estancias privadas de los señores y por la exposición permanente, que muestra su historia y cómo era la vida en él.  Es además escenario de fiestas medievales y otras celebraciones.

Aunque poca gente lo sabe, en Manzanares El Real no hay un solo castillo, sino que son dos: el viejo y el nuevo. Desde su posición destacada, el nuevo tiene como telón de fondo la Pedriza y a sus pies el moderno embalse de Santillana, construido en 1907 para garantizar el suministro de  agua a Madrid.

El castillo, donde se firmó el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid en 1983, es el mejor conservado de toda la Comunidad de Madrid. Por su historia, patrimonio y cultura, fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931.

No un castillo, sino dos…

Por su testamento de 1479, sabemos que Diego Hurtado de Mendoza, primer Duque del Infantado, mandó construir el castillo nuevo. Además,  podemos afirmar con casi total seguridad que un castillo sustituyó al otro por razones estratégicas, aunque también por razones económicas: dejaron de gastarse dinero en el servicio y el mantenimiento de una fortaleza que no se iba a usar y cuya piedra podía utilizarse en la construcción del nuevo.

Por otro lado, no escatimaron en gastos para la construcción de su nueva residencia. No les importó que el cerro ya estuviera ocupado por una iglesia, que hicieron demoler casi en su totalidad, conservando sólo el ábside en la capilla del castillo (hoy en ruinas), le añadieron un enorme torreón o “donjon” a la francesa y, para rematar, contrataron los servicios del arquitecto de los Reyes Católicos, el afamado Juan Guas.

Un palacio señorial dentro de una fortaleza

El castillo nuevo guardaba en su interior un cómodo palacio dotado con todos los espacios necesarios para el desarrollo de las actividades públicas y privadas propias de la vida señorial de finales de la Edad Media.

Y, al mismo tiempo, presentaba la solidez y los recursos defensivos propios de una fortaleza: foso, barrera artillera, galería de tiro y puerta exterior guardada por torretas a los lados, entre otros. El castillo del Duque del Infantado podía presumir además de estar a la última en cuestión de recursos militares, pues contaba con defensa mediante artillería en un momento en que su uso empezaba a extenderse.

Un viaje a través de la historia

Pocos castillos se pueden recorrer de arriba a abajo como este: desde las galerías subterráneas a los adarves, desde lo alto de sus torres a las plantas inferiores bajando por una escalera de caracol, por dentro y por fuera siguiendo el sendero que rodea el castillo y que conduce a su jardín renacentista donde se cultivan hierbas aromáticas y flores, combinando belleza y utilidad.

En el interior del castillo encontrarás un centro de interpretación en el que podrás conocer a través de una amena exposición interactiva la historia, la construcción y la conservación actual, así como las costumbres de la Edad Media que fue el momento de mayor esplendor de la fortaleza. En el interior del Castillo podrás disfrutar de tapices, pinturas, armaduras y muebles (siglos XVI-XIX).

Si quieres realizar una visita diferente, déjate guíar por personajes vestidos de época en una de las visitas teatralizadas, en las que ficción e historia se mezclan con las anécdotas de la vida en el castillo.

 

Créditos imagen: ©Hugo Fernández. Comunidad de Madrid