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Turismo Madrid. Red de castillos de la Comunidad de Madrid

Castillo de la Coracera. A principios del siglo XV Don Álvaro de Luna, valido de Juan II, mandó construir este castillo en su señorío de San Martín, aprovechando la cima de una loma. Hoy, desde lo alto de la torre del homenaje se disfrutan unas excelentes vistas de la Sierra de Gredos y la campiña circundante.

En el interior del edificio se encuentra la Oficina de Información Turística de San Martín de Valdeiglesias y su Comarca y, en torno al Patio de Armas, otras dependencias entre las que destacan la capilla y la bodega. También existe una vinoteca que es sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Madrid, en el que podrás degustar algunos de ellos. Además, durante todo el año se realizan numerosas actividades y se pueden alquilar las instalaciones para la realización de eventos y sentirte transportado a la Edad Media.

Un “típico” castillo señorial

En 1434, Álvaro de Luna compró el Señorío de Valdeiglesias ordenando construir el castillo de la Coracera. Su episodio más famoso es el de haber servido de residencia a Isabel La Católica al ser proclamada heredera de Castilla.

El Castillo de la Coracera es un castillo señorial arquetípico, pues reproduce el modelo básico de residencia señorial fortificada más extendido en la primera mitad del siglo XV, que constaba de dos cinturones defensivos en torno a la torre principal o “torre del homenaje”. Llamada así porque en ella se encuentran las estancias donde se alojaban el señor y su séquito, donde además tenían lugar actos jurídicos como el pacto de fidelidad o de “homenaje” de sus vasallos y donde estaba el trono o sitial que ocupaba el señor a la hora de impartir justicia entre sus vasallos. 

El primer cinturón era la defensa más exterior y estaba formado por una muralla más baja que rodeaba el recinto y que a su vez estaba rodeada por un foso. En esta muralla sólo había una puerta que contaba con un puente levadizo, de modo que generalmente la única forma de salvar el foso y atravesar el primer cinturón era a través de dicha puerta. En caso de asedio, se destruía el puente levadizo, impidiendo así el acceso a los enemigos.

El cinturón interior lo constituía un recinto principal, de forma cuadrangular con torres en las esquinas y un patio interior donde se hacía la vida. En torno al patio estaban los edificios del servicio, tales como cocinas, habitaciones de la guarnición, caballerizas y parte de los almacenes. Esta muralla interior era más alta y más gruesa que la exterior. Además, contaba con una galería que conectaba las torres.

Magníficas vistas desde la torre del homenaje

Casi todo el castillo es visitable y desde la torre del homenaje se disfrutan excelentes vistas del la Sierra de Gredos y la campiña circundante, en la que destacan los viñedos que plantaron los monjes de un monasterio benedictino que hubo en el valle. No en vano, San Martín de Valdeiglesias es conocido por sus vinos

 

Más información: Castillo de la Coracera