Turismo Madrid

Turismo Madrid. Escapada al “Reino de Patones”

Si queréis hacer una escapada que siempre recordaréis, vuestro destino es Patones. Un pueblo, un pequeño reino, que ofrece paseos entrañables, lugares únicos donde comer y dormir, rutas de senderismo y cicloturismo, exposiciones, yacimientos arqueológicos y un patrimonio arquitectónico, que le han valido la declaración de "Bien de Interés Cultural".

A tan solo 60 kilómetros de Madrid, Patones está situado en el nordeste de la Comunidad de Madrid. Tiene dos núcleos diferenciados, Patones de Arriba y Patones de Abajo, siendo este último de reciente creación, asentado en la Vega del Jarama. Se accede por carretera a través de la Autovía del Norte (Madrid – Burgos) A-1, tomando la salida 50 en dirección a Torrelaguna por la Nacional 320. Cruzando esta localidad, accedemos a Patones de Abajo por la M-102 y desde aquí subimos a Patones de Arriba por una carretera de montaña con buen firme, aunque algo estrecha y con vistas espectaculares.

Con múltiples encantos, Patones de Arriba, mezcla la tradición histórica con el descubrimiento de restos arqueológicos de le Edad de Hierro y Bronce, en la cueva del Reguerillo. En esta zona hay un gran valor geológico, para los amantes de la espeleología y la escalada.

La fama del pueblo, proviene de la leyenda del "Rey de Patones", basada en la visita que en 1653, hizo el Rey Carlos III al Cardenal Moscoso en Torrelaguna, solicitándole la construcción de una Ermita en el pueblo. El Rey, para el monarca Carlos, era un pastor anciano que ejercía un cargo parecido a un Alcalde e impartía justicia, y a él se refería como el "Rey de los Patones" por su familiaridad con el monarca. Aunque una leyenda anterior también cuenta que uno de los monarcas de Patones, envió una carta a Felipe II, encabezada por el saludo: "Del Rey de Patones al Rey de España".

Durante la Guerra de la Independencia, del siglo XIX, el pueblo no se vio afectado, bien fuera por no ser descubierto por los franceses debido a su ubicación aunque los documentos de la época prueban lo contrario, o por otros motivos. Sea como fuere, el "Reino de Patones", sobrevivió a la invasión foránea y acrecentó su leyenda.

El paseo obligado por sus calles nos descubre el museo de la pizarra al aire libre, una propuesta para descubrir la arquitectura negra del municipio a través de los lugares más emblemáticos, que comienza en la Antigua Iglesia de San José (actual Oficina de Turismo), y un numeroso conjunto de edificios singulares.

La gastronomía es otro de los motivos para escaparnos a Patones. Se puede disfrutar de la comida típica castellana, en alguno de los restaurantes que encontramos por sus calles. El ambiente del invierno es muy agradable ya que los locales suelen tener su chimenea dispuesta con su lumbre de leña, para poder disfrutar de la sobremesa en un ambiente cálido, de refugio de montaña.

Más información: Patones