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Navalagamella © Comunidad de Madrid

Regada por varios arroyos y el río Perales sobre el que se alzan dos puentes: el medieval del Pasadero y de Malpartida de finales del SXIX. Su Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella data de finales del SXV.

El origen de Navalagamella se encuentra en la Reconquista. Hay autores que afirman que la fundación municipal tuvo lugar en 1089 pero otros señalan que ésta no se produjo hasta el siglo XII o, incluso, el XIII. A principios del siglo XIV, Navalagamella fue incluida en el sexmo de Casarrubios del Monte y poco después fue citada en el Libro de la Montería de Alfonso XI. A finales de siglo XV, Navalagamella gozaba de cierta relevancia debido a su situación geográfica y su crecimiento poblacional llegando a ser citada en una Serranilla del marqués de Santillana. En 1626, el municipio obtuvo el título de Villazgo y en 1833 se incorporó a la provincia de Madrid.

Los habitantes de Navalagamella, según el Catastro de Ensenada de 1752, tenían variedad de oficios entre los que destacaban la agricultura –trigo, centeno, avena, cebada, hortalizas, uva, aceitunas, grutas…-, la ganadería –con varias vías pecuarias entre ellas la Cañada Real Leonesa y con el vacuno y el ovino como elementos fundamentales-, la industria –con molinos harineros sobre el río Perales y con la fabricación de paños y productos textiles- y el sector terciario. A partir del siglo XIX, el municipio vivió una época de decadencia de la que se recuperó a principios del XX. Sin embargo, los enfrentamientos durante la Guerra Civil española afectaron a Navalagamella y algunas de sus edificaciones resultaron dañadas. En los años posteriores a la contienda hubo emigración a Madrid capital pero desde la segunda mitad del XX, el número de habitantes ha ido creciendo y se ha producido una revitalización del municipio. Además, cada vez son más las personas que se sienten atraídas por la privilegiada situación y el entorno de Navalagamella.

La naturaleza de la localidad tiene especial valor y el agua es abundante gracias al río Perales y a los muchos arroyos que discurren por el término municipal. La flora está formada fundamentalmente por bosques de encinares, enebros, fresnos, pinos y monte bajo de carrascas, retama, tomillo, jara y chaparral. La fauna más abundante la componen zorros, liebres, conejos y perdices. En el municipio se pueden realizar actividades de agroturismo, educación ambiental y rutas a pie y a caballo.

El patrimonio artístico de Navalagamella presenta ejemplos como la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, de finales del siglo XV o principios del XVI, construida con sillarejo y mampostería. Presenta una sola nave rematada con una cabecera poligonal con la sacristía en el costado de epístola y una torre adosada a la izquierda de la fachada frontal en el lado del evangelio. Su interior es amplio y el retablo es de gran valor. Otras construcciones religiosas de la localidad son las ermitas de San Miguel, de San José y del Santísimo Cristo de la Sangre.

En Navalagamella también es posible observar otras muestras patrimoniales como la Torre del Reloj, que podría ser del siglo XVII y está formada por dos cuerpos superpuestos: El inferior, realizado de mampostería con mortero de cal; y el superior, donde se sitúa la esfera del reloj. Todo ello está rematado por una pequeña espadaña de un solo arco, coronada por un frontón triangular.

El término municipal, además, alberga los restos de cinco antiguos molinos harineros sobre el río Perales. También sobre este cauce se sitúan dos puentes: El medieval del Pasadero, es del siglo XV y consiste en una bóveda de cañón de medio punto de una sola rosca sobre la que apoyan unos tímpanos de mampostería rellenos de cascote; y el Puente de Malpartida, de finales del XIX o principios de XX, es de hierro.

Más información: www.aytonavalagamella.es