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Villanueva de la Cañada

La principal muestra del patrimonio artístico del municipio es el Castillo de Aulencia, en las inmediaciones de la urbanización Villafranca del Castillo. Si bien, es más conocido por su parque acuático Aquopolis

Los primeros testimonios documentados sobre las tierras de Villanueva de la Cañada se encuentran en el Libro de la Montería de Alfonso XI, de mediados del siglo XIV. En la zona había cacerías reales y se habían construido edificaciones para el solaz de los monarcas y sus acompañantes. En época de los Reyes Católicos se cedieron los terrenos y edificios a los habitantes de Villanueva de la Cañada –denominada La Despernada hasta principios del siglo XVI-. El municipio fue aldea de Valdemorillo hasta 1487 y en 1628 logró el título de Villa. Las discrepancias entre segovianos y madrileños sobre la jurisdicción municipal también estuvieron presentes.

La población se dedicaba, principalmente, a la agricultura –se cultivaba trigo, cebada, avena, centeno, algarrobas, hortalizas y algunas frutas- y a la ganadería –con especial atención a vacas, ovejas, cabras, caballos y cerdos-. Estas actividades también tuvieron su repercusión en la arquitectura urbana de Villanueva de la Cañada. La mayoría de las viviendas tenía carácter rural y para su construcción se utilizaba, fundamentalmente, adobe recubierto con cal o yeso, madera y teja árabe. Muchas de las edificaciones, además, dejaban espacio para albergar dependencias agropecuarias.

Un acontecimiento que cambió la fisonomía municipal fue la Guerra Civil española. Durante la contienda gran parte del pueblo fue destruido por lo que hubo que desarrollar importantes procesos de reconstrucción: se cambió ligeramente el emplazamiento urbano y se usó tapial y ladrillo en las edificaciones lo que les aporta un estilo sobrio característico de los pueblos castellanos. Desde la segunda mitad del siglo XX, Villanueva de la Cañada ha experimentado un crecimiento ordenado.

La principal muestra del patrimonio artístico del municipio es el Castillo de Aulencia, en las inmediaciones de la urbanización Villafranca del Castillo. Presenta un doble recinto de murallas, un torreón en el centro y la parte exterior está formada por seis torres cilíndricas, unidas por un muro. El recinto es rectangular y la torre del homenaje se alza a más de veinte metros del suelo. Fue residencia del jefe árabe que gobernaba la región, posteriormente pasó a manos nobiliarias y en la Guerra Civil se usó como fortín. Actualmente, el castillo está casi en ruinas.

Además de las muestras artístico-culturales, en el término municipal también hay, entre otras, actividades de senderismo, de ultraligeros y de globo aerostático.

Más información: www.ayto-villacanada.es