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Turismo Madrid. Villamanrique de Tajo

A lo largo de su vega se pueden visitar parajes y lugares llenos de encanto como las Salinas de Carcaballana o el Palacio de Buenamesón. Merece una parada en el camino para disfrutarlo de lleno.

La presencia humana en las tierras de Villamanrique de Tajo es muy antigua pues se han encontrado restos arqueológicos paleolíticos –instrumentos de piedra-, romanos –cerámica, monedas…-, visigodos –necrópolis- y árabes. Es durante la dominación musulmana cuando se fundó la aldea de Alboer, ubicada en el lugar donde, actualmente, se encuentra Villamanrique. Parece que también en esa época había asentamientos humanos en Castillo de Tajo y Buenamesón, que, con la distribución territorial de 1833, se unieron formando el municipio de Villamanrique de Tajo dentro de la provincia de Madrid. La toponimia municipal está relacionada con la familia Manrique que tuvo gran influencia en la localidad. La población cambió de manos en varias ocasiones hasta que en el siglo XIX desapareció el régimen señorial.

El medio natural municipal se caracteriza, como su nombre indica, por la presencia del río Tajo y de otros cauces como los arroyos del Valle, del Charco Negro y de las Salinas así como del Embalse de Buenamesón. La orografía permite observar dos unidades de paisaje: el páramo y la vega del Tajo. El primero presenta terrenos yesíferos con presencia de pinos, matorrales y eriales. La segunda muestra campos de cultivo y vegetación de ribera –álamo blanco, chopo, taray…-. La fauna predomínate en el municipio está formada por aves –incluidas rapaces-, mamíferos y anfibios. Gracias a la senda ecológica existente, es posible disfrutar de los principales elementos naturales.

Las principales dedicaciones de la población son la agricultura –con cultivos de trigo, centeno, avena, cebada…- la ganadería y los oficios relacionados con la industria y los servicios. Desde la segunda mitad del siglo XX, se ha producido un desarrollo del sector terciario.

Villamanrique de Tajo ofrece interesantes ejemplos de patrimonio artístico. La antigua villa de Buenamesón muestra un conjunto de edificios, del siglo XVII, que formaban una finca de recreo y agropecuaria. Los elementos más destacados son el palacio, las casas auxiliares, el patio principal y el oratorio. En la actualidad presenta cierto grado de deterioro.

El Castillo de Alboer fue muy importante durante la dominación musulmana y la Reconquista pues constituía un importante recinto defensivo, de vigilancia y comunicación. En la actualidad sólo quedan algunos restos.

La Real Salina de Carcaballana, del siglo XVIII, gozó de gran relevancia pues la sal constituía un condimento valioso como sazonador y conservador. Además, al manantial de agua salada se le atribuían propiedades medicinales por lo que parte de las instalaciones funcionaron como balneario.

Más información: www.villamanriquedetajo.es