Turismo Madrid

Turismo Madrid. Orusco de Tajuña

Colgado sobre una ladera y envuelto entre álamos, tarays y sauces, este municipio lleno de encanto y tranquilidad sobre la vega del Tajuña propone una forma alternativa de vivir en la Comunidad de Madrid.

Orusco conserva restos romanos que muestran la presencia humana en sus tierras. La repoblación llevada a cabo con la Reconquista también tuvo influencia en el municipio y documentos históricos señalan que la localidad perteneció a la Jurisdicción de los Arzobispos de Toledo, posteriormente a Segovia y después fue unido a la Corona. Orusco obtuvo el título de Villazgo en 1552 pero cambió de propietarios en varias ocasiones antes del fin del régimen señorial, en el siglo XIX. En ese siglo también se incorporó a la provincia de Madrid. La toponimia municipal tiene origen ligur o prerromano y procede de la derivación del término “Usco”.

El paisaje es muy interesante pues la localidad está ubicada en la vega del río Tajuña a una altitud entre 606 y 615 metros. Destaca también la meseta –con una altitud entre 650 y 800 metros- lo que produce un acusado desnivel. La orografía la componen, además, algunas grandes peñas –Peña Merina, Peña de Bu, Peña Marotas, Peña del Tesoro…- así como arroyos y manantiales. La vega produce además cultivos que fueron una de las principales ocupaciones de los habitantes de Orusco. Entre las especies de flora y fauna más relevantes se encuentran el tomillo, espliego, lavanda, higueras, moreras, parras, granados, vegetación de ribera así como mamíferos, aves, reptiles e insectos. Estos parajes naturales son muy recomendables –existen rutas para disfrutarlos al máximo- y junto con el patrimonio y las tradiciones atraen a muchos visitantes.

Las principales muestras del patrimonio artístico de Orusco son la Iglesia de San Juan Evangelista, la Ermita de la Virgen de Bellaescusa y el Pozo de Nieve. La iglesia es una construcción barroca –del siglo XVII- de tres naves separadas por columnas toscanas y un artesonado. Presenta una torre de dos cuerpos y en el interior del templo se conserva una pila bautismal del siglo XIV.

La Ermita fue erigida en el siglo XIII para venerar a la Virgen de Bellaescusa y goza de gran devoción entre la población. El antiguo Pozo de Nieve refleja una de las tradiciones municipales. Ésta consistía en construir pozos para llenarlos de nieve y hielo durante el invierno y emplearla en verano para mantener fríos los productos.

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