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Valdepiélagos .© Comunidad de Madrid

Obtuvo el título de Villa a principios del siglo XIX, su paisaje se caracteriza por ubicarse en un terreno ondulado, surcado por los arroyos de San Benito, Seco y Valdejudíos.

La historia de Valdepiélagos está muy vinculada con la de Talamanca del Jarama, por lo que le afectaron gran parte de los acontecimientos y vicisitudes ocurridas en ese municipio vecino. Valdepiélagos también vivió discrepancias jurisdiccionales y obtuvo el título de Villa a principios del siglo XIX. Con la abolición del régimen señorial, también en el XIX, fue incorporado a Guadalajara y en 1833, con la nueva división territorial, se integró en la provincia de Madrid.

El paisaje municipal se caracteriza por ubicarse en un terreno ondulado, surcado por los arroyos de San Benito, Seco y Valdejudíos, donde es posible ver ejemplares de encina, olivo, roble y olmo, así como campos de cultivo. La agricultura –principalmente se producen cereales aunque también hay olivo y vid- y la ganadería –destaca la lanar- constituyen las principales labores de los habitantes de la localidad.

La industria, el comercio y otros oficios son escasos y la actividad agropecuaria se ha reducido en los últimos años. El municipio mantiene su carácter tradicional y es posible ver viviendas de tipología rural y urbano-rural constituyendo manzanas irregulares y cerradas. En los últimos años del siglo XX se han edificado algunas viviendas unifamiliares y nuevas construcciones que no han alterado considerablemente el núcleo urbano original

La principal muestra del patrimonio artístico de Valdepiélagos es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XIV y en cuyo interior destacan el retablo mayor barroco y la imaginería. También es muy recomendable pasear por las calles y rincones de la población para saborear la tradición municipal y no perderse detalla.

Más información: www.valdepielagos.es