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Ribatejada

Su topónimo procede de unas construcciones llamadas "ribazos" hechas por pastores para proteger al ganado de las inclemencias del tiempo. Ha sabido mantener su espíritu rural, ¡compruébalo paseando por sus calles!

Los asentamientos estables en las tierras de Ribatejada parecen proceder de época árabe. Una vez producida la Reconquista, el municipio estuvo bajo diferentes dominios y jurisdicciones hasta el siglo XIX. En esa fecha también dejó de formar parte de la provincia de Guadalajara y se incorporó a la de Madrid.

La toponimia municipal se encuentra, según varias teorías, en las construcciones –llamadas ribazos- hechas por pastores para proteger al ganado de las inclemencias meteorológicas y que se cubrían con tejados de paja, matojo y similares.

La localidad ha sabido mantener su espíritu rural y agropecuario a pesar del desarrollo. Es muy recomendable recorrer sus calles y plazas para saborear la tradición y no perderse muchos de los detalles que alberga. Uno de éstos es la llamada Casa Grande, antiguo palacio nobiliario convertido en viviendas. Ya fuera del núcleo urbano se puede dar un agradable paseo para conocer la campiña castellana donde abundan los cultivos de secano y aves y mamíferos propios de esas tierras.

La principal muestra del patrimonio artístico de Ribatejada es la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, declarada Bien de Interés Cultural. Es del siglo XV y está construida bajo estilo mudéjar con ladrillo y mampostería. De su aspecto exterior destaca la torre-campanario de cuatro cuerpos situada a los pies del templo. El interior de la Iglesia acoge interesantes obras pictóricas, de entre los siglos XVII y XIX.

Más información: www.ribatejada.es