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El molar © Comunidad de Madrid

Entre las edificaciones tradicionales aún se conservan viviendas rurales, dependencias agropecuarias y las llamadas Cuevas del Vino. Su nombre hace referencia a su ubicación topográfica de “Muela” (entre cerros).

El origen de El Molar se encuentra en una de las cuatro aldeas creadas –posiblemente por pastores segovianos- en el siglo VIII en el actual término municipal. No se descarta, sin embargo, que previamente hubiera presencia humana en la zona ya que se han encontrado vestigios de épocas anteriores. Durante la dominación islámica, el municipio fue ocupado por los árabes y tras la Reconquista pasó a pertenecer a Talamanca y al Arzobispado de Toledo. Posteriormente, cambio de propietarios y estuvo bajo dominio señorial. La Guerra de la Independencia –en el siglo XIX- contra las tropas francesas tuvo incidencia en la localidad como también la tuvo la Guerra Civil española –en la primera mitad del XX-.

Oficios tradicionales

Los habitantes de El Molar tenían como principales oficios la agricultura –se cultivan cereales y legumbres- y la ganadería –fundamentalmente lanar y que ha dado origen a un especie de oveja “rubia de El Molar”-. También había actividad industrial y comercial, aprovechando la situación geográfica municipal, a pocos kilómetros de Madrid y en el camino de Francia.

Estas labores influyeron en la arquitectura urbana de la población con edificaciones con características tradicionales de las que todavía se conservan algunos ejemplos que merecen ser vistos, entre éstos las viviendas rurales, dependencias agropecuarias y las llamadas Cuevas del Vino. El desarrollo económico producido desde la segunda mitad del siglo XX ha provocado un incremento de la actividad del sector terciario, los servicios y la construcción, con edificación de nuevos edificios y segundas residencias que han modificado las características urbanas.

Patrimonio histórico-artístico y natural

La toponimia municipal se debe a su ubicación geográfica de “Muela” –entre cerros- además de por su condición de mojón entre sierra y llano. El medio natural de la localidad es privilegiado. Su situación en las estribaciones de la Sierra Norte de Madrid le hace gozar de una variada flora y fauna así como de recursos hídricos abundantes –con el río Jarama, numerosos arroyos y la famosa Fuente del Toro, a la que se le atribuyen propiedades medicinales y cuyo balneario atrajo a muchas personas-.

El patrimonio artístico del municipio muestra interesantes ejemplos de arquitectura religiosa como la Iglesia Parroquial de la Asunción y varias ermitas. La Iglesia Parroquial fue construida, entre los siglos XV y XVI, con mampostería –revocada y encalada- y cadenas de sillares en las esquinas. Es de estilo gótico-renacentista y presenta tres naves, cabecera cuadrada a la que se adosan la torre y una capilla comunicada con la sacristía, y el pórtico. Durante la Guerra Civil española sufrió daños y ha vivido varias restauraciones. En el municipio también hay tres ermitas con valor patrimonial: la de la Soledad –del siglo XVI-, la de San Isidro –de finales del XIX- y la de la Virgen del Remolino –del siglo XX-.

Fiestas

Entre las fiestas destaca la de “La fiesta de la Maya”, que es el 1 de Mayo. Algunos municipios madrileños como Colmenar Viejo o El Molar recuperaron la tradición de la Fiesta de la Maya, fiesta que, organizada por la Asociación "Aires de la Sierra" de El Molar, consiste en ofrecer cantos -"mayos", bailes y rondas en honor de las "reinas Mayas". Para la ocasión se engalanan varios altares en los que además de la Maya de El Molar se sientan Mayas procedentes de otras localidades madrileñas como Buitrago del Lozoya o Madrid. Las jóvenes participantes, con las cabezas floreadas y muy vistosos mantos, representan la llegada de la primavera y el despertar de la naturaleza. Mientras, sus acompañantes piden dinero a los que pasan para celebrar una merienda.

Más información: www.elmolar.org